Se estrena “Fogwill. El último viaje”

Posted: septiembre 19, 2011 in Televisión

Se terminó pese a lo grande que parecía. Se pudo hacer pese a las ganas enormes y que sólo fueran ganas. El reportaje documental Fogwill. El último viaje, concluyó bajo una narración de 45 minutos. En esta historia estuvo él, una sombra hecha de luz, una voz que se hace fuerte conforme pasa  más el tiempo. Estuvo él, y me acompañó, dejando, permitiendo que aflorara la miniatura que somos frente a lo que presupone relatar una conmoción.

Estaba programada una rueda de prensa para hablar del estreno en Mar del Plata. Cambiaba de lugar tres veces al día y ayunaba cada vez que alguno ajeno abría la boca. No hubo, menos mal, rueda para la incuadratura de Fogwill. Lo que hubo fue un estreno en una muestra de programas y videos culturales, de la que sólo tenia conocimiento el técnico de la sala y la secretaría que mandó la circular sin saber de ordenes ni autores.

Legamos y estaba cerrada la sala. No había cartel, no había programación, la hora de comienzo sólo gozaba del frío marplatense. No empezaba la muestra porque no había quien indicara su inicio. El técnico que pide el látigo de una orden, y la productora que produce desorden impedían el diálogo y el comienzo, quizá de todo, en otro orden de cosas. Rogamos y se dio el play. Una sala de teatro que hicieron cine; unas butacas señoriales para cuatro personas. En el teatro Colón de Mar del Plata el autor, el montador, y el par de amigos que no faltan a la ceremonia del fracaso. Sin embargo una mujer, en un extremo, en silencio, con la espalda de la espera fijó su mirada sobre la pantalla todavía en blanco, todavía sin vida. Arrancó con la sala vacía del mismo modo como solía dejarlas él, vacías, después de hablar. Esta vez ni siquiera hizo falta su provocación, desde antes, ya  estaba vacía. Un estreno sin gente, un estreno en silencio, casi en secreto, con la oscuridad que merecía, con la misma mirada de soslayo con que se le miraba. De lado, marginal, como a un puto loco, solo, con el ruido de lo circunstancial.

La voz de Fogwill en la sala de un cine que es teatro fue su entrada en escena. Había que verlo en grande para saber que el tamaño sí importa, que el sonido también, tanto o más que los silencios. Fogwill apareció en escena, estaba ahí, viviendo afuera de la pantalla, en la marginalidad horizontal e interminable.

La señora, la única que asistió, dijo: “Que linda mañana nos hiciste pasar con Fogwill”.

Al día siguiente, en el segundo pase de esta película, al parecer hubo más gente. Un par de periodistas que me contactaron. Una de ellas dictaminó, que relato tan filial, tan de padre e hijo, me dijo. El otro, que le hacía ruido la voz española que relata ese viaje, pero que no impidió para que publicara una mención a este trabajo en el diario español El País. Continúa la ruta, ahora desde Buenos Aires

Advertisement
Comentarios
  1. Puri dice:

    Genial y único, Fogwill en sí mismo y ante el periodista. Gracias Gus por un trabajo tan digno.

  2. Gonzalo dice:

    Que bueno compañero!!! Gran trabajo.

  3. ale dice:

    qué notable, gus
    qué fogwilleano todo
    el estreno, la rueda de prensa que no fue, la asistente única
    y ojo que esto puede que tan sólo sea el comienzo!
    toda la suerte en lo que te quede de BsAs
    acá en madrid te esperamos!

  4. Emiliano dice:

    al final tuve que leer los pichiciegos,
    y luego fui a Madrid a buscarte,
    pero viendo tu ventana desde abajo
    me di cuenta que estabas en Mar del plata
    fumando con Fogwill.
    Salud! y que siga la inspiración.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s